Flexiguridad a la Vizcaina

Los medios recogen estos días una iniciativa de la patronal Confebask, acompañada y aplaudida por el gobierno vasco. Dicen promover un nuevo marco de relaciones laborales basado en el concepto de la flexiguridad, versión danesa de un mercado de trabajo que de flexibilidad a las empresas y seguridad a los trabajadores.

Critican los empresarios que desde los sindicatos y trabajadores no se rema en la misma dirección y nos oponemos a esta flexiseguridad sin motivo aparente ya que beneficiaría a todas las partes. Nos lo cuentan como si este modelo propuesto fuese un radicalmente nuevo enfoque aunque la historia ó mejor dicho el cuento, vienen contándolo desde hace algún tiempo.

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En enero de 2007 una delegación de la Diputación de Vizcaya viajó a Dinamarca con el fin de conocer sobre el terreno el particular funcionamiento de su mercado de trabajo.

Decimos particular porque Dinamarca parece haber conseguido eso que en cualquier otro lugar parece imposible: equilibrar dos exigencias aparentemente antagónicas, como son la flexibilidad de su mercado de trabajo y la seguridad de los trabajadores que concurren en el mismo.

Veamos como describen el sistema desde la Unión Europea.

Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema

Flexiguridad: el caso de Dinamarca

El concepto de flexiguridad cubre de modo general la idea de conciliar flexibilidad y seguridad del trabajador de modo que se pueda a la vez garantizar la protección social y la competitividad.

La modalidad danesa de flexiguridad proporciona por un lado seguridad, a través de un nivel elevado de subsidio de desempleo (y de redistribución de la renta a través de otros canales sociales), y por otro, flexibilidad mediante normas liberales de despido con, por ejemplo, períodos de preaviso cortos.

La protección social y el grado elevado de movilidad se combinan con una política activa de mercado laboral que garantiza que el desempleado está realmente disponible para el mercado de trabajo y que mejora sus cualificaciones profesionales.

La política danesa del mercado de trabajo incluye tanto incentivos como sanciones —por ejemplo, la reactivación o reincorporación obligatoria a la actividad—, sin embargo, predomina la oferta cualitativa con vistas al reciclaje de cualificaciones.

La política laboral activa es un instrumento imprescindible para que el mercado laboral funcione eficazmente con un nivel elevado de subsidio de desempleo.

En resumen se trata de mantener a los trabajadores en unas condiciones flexibles (aunque con buenos salarios y casi pleno empleo) con unos preaviso por despido muy cortos y un coste del despido muy bajo, a cambio los trabajadores obtienen unas prestaciones por desempleo muy altas, un fuerte gasto (1,5%PIB más del doble que en España) en políticas activas de formación y reinserción que asegura que los trabajadores se reincorporan de forma ágil a un nuevo empleo (el paro osciló en Dinamarca entre el 3% de la bonanza en 2007 y el 8% en los peores momentos de la crisis).

Para lograr este equilibrio en Dinamarca se gasta y mucho, cuesta en total en torno a un 4% del PIB anualmente el total de mecanismos necesarios para obtener esa seguridad para los trabajadores de que no van a quedar excluidos del mercado laboral.

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Sin embargo al trasladar su aplicación a nuestro ámbito Confebask, como decimos aplaudido por GV, parece obviar ciertos aspectos de aquel sistema.

Aquí también se ha aplicado a nivel estatal (con escaso rechazo de GV y patronales vascas) una flexibilidad, en nuestro caso decretada y unilateral, basada en la facilidad y menor coste de los despidos, EREs, ERTEs y descuelgues de condiciones de convenio.

Estas medidas han generado un descenso de los salarios medios, un aumento de la desigualdad salarial entre sueldos altos-bajos y también mayor brecha salarial de género.

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Por el contrario no hemos aumentado ni siquiera mantenido la protección social ó la seguridad de los trabajadores, ya fuese sea por vía del no-despido o de la recolocación.

De hecho se han reducido la inversión en políticas activas, el importe y duración de las prestaciones por desempleo.

Estas medidas que los empresarios han calificado de necesarias e incluso en buena dirección pero insuficientes han manifestado sus efectos en dos fases:

  1. La primera donde se incremento el ritmo de destrucción de empleo que comenzaba a remitir antes de la aprobación de una segunda reforma laboral y que fue potenciado por la fuerte bajada del consumo tanto de los nuevos desempleados como de los que aún manteniendo su empleo temían perderlo.
  2. La segunda fase en la que se empezó a crear empleo tímidamente, de una calidad muy baja y a costa de fuertes concesiones a los contratadores y sin exigir garantías ni sobre la calidad de los puestos «creados» ni sobre el mantenimiento del «nuevo empleo».

El caso más claro de estas concesiones a los contratadores es que se ha reducido la contribución por parte de las empresas al pilar fundamental de protección social de los trabajadores jubilados, las cotizaciones a la Seguridad Social con las que se pagan desempleo y pensiones. Al permitir pagar menos a las empresas por los trabajadores recién contratados a través de las «bonificaciones a la contratación, tarifas planas y similares» se ha descapitalizado el sistema de pensiones, que gasta ahora mucho más de lo que ingresa.

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Aunque hoy trabaja en el país un número similar de personas al de hace 4 años, sin embargo la recaudación de la Seguridad Social es en torno a un 20% menor, con lo que cada año es necesario retirar cuantiosos fondos de las reservas para poder pagar las pensiones, más de 34.000millones en los últimos 4 años. Al ritmo actual de desequilibrio las reservas se agotarán en 3 ó 4 años más. En resumen la rebaja de su contribución por las empresas al nivel actual ya ha puesto en peligro la protección social, por no contar que la tendencia sigue siendo a una menor cotización por trabajador por los salarios a la baja y por tanto habrá aún un mayor desequilibrio si no se cambia de rumbo.

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Nuestro mercado laboral actual muestra tras estas medidas «reactivadoras» :

  • un numero de trabajadores con empleo similar a 2011
  • un total de 40 millones menos de horas trabajadas (muchas de las nuevas contrataciones son con jornadas parciales)
  • un nivel de temporalidad elevado, los contratos que se firman duran menos de un mes en el 30-40% de los casos
  • un nuevo tipo de pobreza, la pobreza laboral(es una triste novedad que se ha vuelto habitual, ser pobre ya no está reñido con tener empleo) los jóvenes no se independizan, las familias incluso pluriempleadas se ven superadas por los gastos y tienen que elegir entre pagar comida o hipoteca
  • aparece un nuevo estrato social, el Precariado, compuesto principalmente de mujeres, jóvenes y gente cercana a la edad de jubilación de ambos sexos para los que no hay un horizonte a medio plazo de salir de la espiral de desempleo alternado con salarios bajos, malas condiciones de trabajo y temporalidad

Para sostener el modelo de flexiguridad vemos claramente que en Dinamarca han aplicado y financiado generosamente los tres pilares, pero nuestras patronales y gobiernos de todos los ámbitos cuando llega el momento de actuar solo actúan en uno, el que corre a cuenta de los trabajadores en exclusiva y se preguntan atónitos porqué no remamos todos en la misma dirección.

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No tenemos objeción a priori al modelo danés, si gusta la flexiguridad a patronal y gobierno está en manos de este último que se aplique aquí, ahora bien, aplíquese en todos sus términos o cámbienle el nombre.

Se ha bautizado con bastante acierto a esta flexibilidad sin su correspondiente seguridad para los trabajadores activos y jubilados como Flexplotación, quizás sea menos comercial pero al menos será sincero y transparente.flexibilidad-seguridad

Si por el contrario no les gusta la idea de pagar más al trabajador y a la Seguridad Social para invertir en dar esa seguridad de ingresos a los trabajadores búsquense otro sistema, pero no intenten darnos a los trabajadores gato por liebre con esta ya vieja receta de «flexiseguridad a la vizcaína».


Este articulo está libremente basado en fragmentos literales y adaptados de:

POLÍTICAS DE EMPLEO EN LA UE: RESPUESTAS NACIONALES Y EUROPEA A LA CRISIS
Óscar Molina Romo (QUIT, IET)
Zyab Ibáñez Galcerán (UAB)

¿A QUÉ HUELE EN DINAMARCA?
Imanol ZUBERO (UPV)

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