Estoy quemado, síndrome de burnout

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¿Quién no ha pensado o no ha dicho alguna vez esta frase tan típica en el entorno laboral?

Una frase que puede resumir un hartazgo, malestar o agotamiento frente a un tema específico, pero que también puede esconder algo más profundo, un trastorno psicológico que afecta a los trabajadores con especial incidencia en las profesiones con contacto directo con terceros; personal docente, sanitario, atención a clientes (en el caso de nuestro ámbito laboral), etc…
Si esa sensación se vuelve habitual, crónica, o va en aumento, puede que estés sufriendo el llamado Síndrome de Burnout.

Pero ¿qué es el síndrome de burnout?

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El Síndrome de Burnout (del inglés “burn-out”: consumirse o agotarse) se caracteriza por un progresivo agotamiento físico y mental, una falta de motivación absoluta por las tareas realizadas, y en especial, por importantes cambios de comportamiento en quienes lo padecen.

Éste cambio de actitud, relacionado generalmente con “malos modales” hacia los demás o con un trato desagradable, es una de las características clave para identificar un caso de Burnout.
Esta patología, fue descrita por primera vez en 1969 por H.B. Bradley, y al principio se denominó “staff burnout”, para referirse al extraño comportamiento que presentaban algunos oficiales de policía que trabajaban con delincuentes juveniles.

A principios de los años 80, las psicólogas norteamericanas C. Maslach y S. Jackson definieron el Síndrome de Burnout como “un síndrome de cansancio emocional, despersonalización, y una menor realización personal, que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios”.
¿Cómo detectar un caso de burnout en nuestro entorno? . El desgaste tiene unos síntomas asociados que se manifiestan en mayor o menor grado en todos los afectados, muy parecidos a los de estrés laboral, aunque existen unas marcadas diferencias.

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La mayor diferencia que vamos a encontrar en este caso es en los cambios a nivel emocional, especialmente los relacionados con cambios de carácter o comportamiento. Podemos hacer una división de los síntomas en los emocionales y los físicos.

 Síntomas a nivel emocional

  • Cambios en el estado de ánimo: Se trata de uno de los síntomas principales del Síndrome de Burnout. Es frecuente que el trabajador se encuentre irritable y de mal humor. En muchas ocasiones los buenos modales desaparecen y se generan conflictos innecesarios con clientes y usuarios. La suspicacia o “estar a la defensiva” y el sarcasmo suelen ser habituales. En algunas ocasiones este cambio de actitud se produce en un sentido totalmente diferente, en el que el trabajador simplemente muestra indiferencia hacia los clientes o usuarios, e incluso hacia los compañeros.
  • Desmotivación: El trabajador pierde toda ilusión por trabajar . Las metas y objetivos dejan paso a la desilusión y al pensamiento de tener que soportar día tras día situaciones estresantes que superan su capacidades y cada jornada laboral se hace larga e interminable.

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  • Agotamiento mental: El desgaste gradual que produce el Burnout en el trabajador, hace que su resistencia al estrés sea cada vez menor, por lo que al organismo le cuesta cada vez más trabajo hacer frente a los factores que generan ese estrés.
  • Falta de energía y menor rendimiento: Se trata de una consecuencia lógica del punto anterior; como el organismo gestiona de modo deficiente los recursos de que dispone, su capacidad de producción disminuye y el rendimiento por tanto baja. Además, toda situación de estrés laboral prolongada en el tiempo, produce a medio y largo plazo un deterioro cognitivo, lo que puede provocar pérdidas de memoria, falta de concentración y mayor dificultad para aprender tareas o habilidades nuevas.

Síntomas a nivel físico

  • Afecciones del sistema locomotor: Es frecuente la aparición de dolores musculares y articulares, que se dan como resultado de la tensión generada por el estrés laboral y que por lo general están provocadas por contracturas musculares.
  • Otras alteraciones psicosomáticas: como problemas gastrointestinales, cardiovasculares, afecciones de la piel, dolores de cabeza o cefaleas, mareos, alteraciones del apetito sexual y mayor riesgo de obesidad entre otros.

¿Vamos a trabajar enfermos?

En nuestro ámbito, la informática , hay muy pocos datos al respecto, no porque haya una carencia de trabajadores afectados, sino por el llamado presentismo laboral, un fenómeno que recoge un estudio de la Universidad Politécnica de Dortmund, el estudio Pragdis, financiado en parte por el Fondo Social Europeo (FSE), que reveló que los especialistas de este sector no sobresalen en las estadísticas relativas a las bajas por enfermedad porque siguen trabajando aunque estén enfermos, un fenómeno que se ha dado en llamar presentismo laboral.

Las causas desencadenantes son variadas, pero tienen algo en común, su persistencia en el tiempo y continuidad.

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La confluencia de varias de ellas y su continuidad temporal son esenciales para el desencadenamiento de los síntomas que conforman la afectación del trabajador quemado.

  • Puestos relacionados con atención al público, clientes o usuarios: Se da en aquellos puestos de trabajo en los que el empleado se ve sometido a un contacto continuo con clientes o usuarios, y por consiguiente, a un gran número de quejas, reclamaciones o peticiones por parte de los mismos. Esto puede generar grandes niveles de estrés en el trabajador y a la larga puede terminar por afectar a su conducta.
  • Acoso laboral: El acoso por parte de compañeros o superiores en el lugar de trabajo también puede favorecer la aparición de este síndrome. El acoso laboral o “mobbing” consiste principalmente en el maltrato psicológico de la víctima para destruir su autoestima, muchas veces con el objetivo de que abandone el puesto por propia voluntad.
  • Elevado nivel de responsabilidad: Algunos puestos de trabajo exigen un gran nivel de atención y concentración sobre la tarea realizada. El más mínimo error puede tener consecuencias desastrosas. En determinados puestos estos niveles de exigencia se traducen en un alto grado de estrés que puede acabar desembocando en el síndrome de Burnout.
  • Jornadas laborales o “turnos” demasiado largos: Otra de las causas del “Burnout” son las jornadas demasiado largas. Trabajos en los que el empleado debe mantenerse en su puesto por 10, 12 e incluso 16 horas, pueden aumentar drásticamente la posibilidad de padecer este síndrome.
  • Trabajos muy monótonos: Paradójicamente, los puestos laborales aburridos, repetitivos o carentes de incentivos también pueden ser causa del Síndrome de Burnout . El trabajador no encuentra ninguna motivación en lo que hace y esto le causa frustración y estrés.

Todo esto nos lleva a una situación que no solamente nos afecta a nivel laboral, también en nuestra vida personal nos vamos a ver lastrados por una serie de consecuencias negativas que nos afectarán a todas nuestras acciones como personas.

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  • Aumento del riesgo de alcoholismo o consumo de drogas: Se ha demostrado que el estrés laboral aumenta el riesgo de conductas perjudiciales, como el consumo alcohol, tabaco u otras drogas.
  • Alteraciones del sueño: Al igual que otros tipos de estrés laboral, el “Síndrome de Burnout”, puede producir dificultades a la hora de conciliar el sueño (insomnio), además, es frecuente que la persona tienda a despertarse repentinamente en varias ocasiones a lo largo de la noche, con el trastorno que ello ocasiona a quien lo sufre.
  • Bajada de las defensas: El “síndrome del trabajador quemado” repercute negativamente sobre nuestro sistema inmunológico, haciendo que seamos más propensos a sufrir enfermedades infecciosas provenientes del exterior.

¿Qué hacemos para librarnos del síndrome de burnout?

Aunque no existen respuestas exactas sobre este problema, quizás sea importante cambiar el sentido de la pregunta. Es decir, más que dejar el estrés laboral o síndrome de burnout , nuestra pretensión debe ser cómo lograr que mi trabajo sea un lugar mejor.

image8El problema no está tanto en las personas sino en el ambiente. Es verdad, que es difícil cambiar toda la cultura de una organización, pero si realmente consideramos que el trabajo vale la pena es indispensable identificar con los demás si no existen síntomas similares y a la vez comunicar de manera eficiente con los directivos la situación.

La respuesta no está en la renuncia, más bien en la comunicación adecuada y la propuesta que apunta a la mejora. Si dejamos que el estrés laboral o síndrome de burnout sea lo común en la experiencia del trabajo, atentamos contra nuestra propia salud física y emocional.

Por supuesto, la iniciativa en cuanto a su tratamiento puede provenir tanto del propio trabajador como de la empresa o institución para la que trabaja, por lo que es importante que haya una buena comunicación entre ambas partes y que se establezcan los mecanismos necesarios para detectar este tipo de casos en una etapa temprana, ya sea mediante la realización de cuestionarios o cualquier otro método preventivo eficaz que facilite el diagnóstico del problema.

Bibliografía:

  1. Burnout_(síndrome) : Wikipedia
  2. La falta de respeto en la empresa aviva el ‘burn-out’ en los trabajadores (La cultura empresarial juega un papel clave en el síndrome del trabajador quemado) : tendencias21.net
  3. estreslaboral.info (SÍNDROME DE BURNOUT) : estreslaboral.info
  4. Burnout (Síndrome del quemado): cómo detectarlo y tomar medidas : psicologiaymente.net
  5. Síndrome Burnout o del agotamiento profesional : monografias.com
  6. Un estudio descubre la propensión de los informáticos al estrés CORDIS : portal sobre investigación de la unión europea
  7. El Burnout o Síndrome del Quemado : administracionpublica.com
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