Crecimiento basado en la precariedad

A mediados de julio, quizás aprovechando que la mayoría nos íbamos de vacaciones, se hizo pública la memoria del Consejo Económico y Social vasco (CES) que advierte del aumento preocupante de la precariedad, temporalidad y parcialidad del empleo.

Las conclusiones son muy duras de digerir para los que comparten el triunfalismo actual del crecimiento.  Mientras se enfatiza que el PIB nacional crece por encima del 3% y se dan mejoras en la ocupación de todas las franjas de edad y sexo, es imposible ocultar a qué precio está aumentando la ocupación.

Si nos limitamos a contar cabezas (personas con empleo), la situación ha mejorado sensiblemente en los últimos meses. Desde muchos ámbitos se nos ha repetido hasta la saciedad que la mejor política social es el empleo, por tanto cualquier reforma (recorte de derechos) que incentive la contratación es siempre positiva y cualquier recorte sobre sistemas de protección no es sino otro incentivo más para que la gente busque trabajo con más intensidad.

Desde Confebask y en palabras de su presidente Roberto Larrañaga:

“La precariedad no es la norma, a pesar del mensaje que insistentemente lanzan algunos con ánimo más de crítica política que de construcción social”

 “La consolidación de la buena marcha de la economía está generando empleo de mayor calidad.”

Para poner el justo contrapeso a estas palabras, Fran Huidobro del CES nos da otros datos:

“Uno de cada cinco perceptores de la RGI son asalariados que utilizan la ayuda para complementar un salario bajo.”

 “El 16% de los trabajadores con un empleo temporal son pobres, por lo que el CES considera que la relación entre precariedad laboral y pobreza “es clara”.”

 

El mensaje de Confebask se centra en el aumento de contratos indefinidos, el 78% del total, pero desde el CES se reconoce que incluso en este colectivo hay un 1% de trabajadores pobres, esto es lo mismo que decir que no llegan a los 8.200€ de ingresos brutos anuales.

Para el economista José Carlos Díez:

 “A corto plazo la recuperación no llega a los salarios y a largo plazo la productividad está estancada, lo que lleva a cronificar la precariedad salarial provocada por la crisis”.

Las cifras de pobreza laboral que cayeron ligeramente de 2012 a 2014 están volviendo a  aumentar en los últimos años y hacen que incluso en Euskadi (tasa de paro cercana al 10%, casi la mitad que en el estado) el 20% de perceptores de la RGI sean personas empleadas.

Desde otras instancias como el IEE (think tank de la CEOE) se adopta una postura menos negacionista, aunque igualmente alarmante:

El presidente del IEE José Luis Feito, ha señalado que “Únicamente es posible reducir el paro masivamente creando empleo de baja calidad

“Subiendo el salario mínimo no se consigue mejorar la calidad del empleo, si no que se merman las oportunidades de los trabajadores, que podrían conseguir empleo en otras condiciones”

 

Es decir que en lugar de negar este subempleo se admite no solo su existencia, sino que éste no tiene porqué servir para tener unas condiciones dignas de vida (algo ya imposible con el SMI actual).

 

 Gráfico salario Minimo España vs Francia  Tasa paro España vs Francia

 

Esto se plantea desde el discurso del “no hay alternativa”: será que la situación de Francia (un país vecino con salario mínimo alto y menos paro que nosotros), debe ser producto de nuestra imaginación.

Por el momento, el propio De Guindos (24 Ago. 2017) ha reconocido que no se puede hablar de salida de la crisis hasta que se creen estos casi dos millones de empleos que faltan para retomar el nivel del mercado de trabajo de 2007. Y que será en ese momento cuando la “normalización” de los salarios se vaya produciendo.

Por tanto parece que la receta del gobierno y de los empresarios es sufrir calladitos y que cada palo aguante su vela.

Nosotros nos preguntamos si la receta de los trabajadores puede ser otra.

Por ejemplo, la reforma laboral de 2012 tuvo dos objetivos prioritarios.

  1. Abaratar el despido para facilitar la recontratación precaria, efecto de choque, en lugar de un trabajo de 8 horas, dos de cuatro y pagando mucho menos, Voilá ¡hemos creado un empleo!
  2. El segundo objetivo, más a largo plazo, concentró el esfuerzo en desequilibrar la balanza de la negociación colectiva

 

¿Será este el momento de buscar nosotros las herramientas para reequilibrar la balanza?

O, ¿seguiremos esperando a que paren los despidos y los salarios mejoren ellos solos?

 


Referencias:

http://www.eldiario.es/economia/Guindos-PIB_0_679282274.html

http://www.elplural.com/politica/2017/08/24/de-guindos-no-saldremos-de-la-crisis-hasta-que-creemos-15-millones-de-empleos

http://www.eldiario.es/norte/euskadi/pobreza-laboral-avanza-debido-precariedad_0_664234568.html

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/07/13/economia/uno-de-cada-cinco-perceptores-de-la-rgi-son-empleados-pobres

http://www.eldiario.es/norte/euskadi/precariedad-laboral-norma-patronal-vasca_0_667034166.html

http://www.eldiario.es/economia/datos-cuestionan-primavera-empleo-Banez_0_681032271.html

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